—¿Tenemos que ir, mamá? Tal vez me voy a sentir mejor pronto… –se quejó Pepe cuando él y su madre iban en el carro camino al doctor. Continue reading
—¿Tenemos que ir, mamá? Tal vez me voy a sentir mejor pronto… –se quejó Pepe cuando él y su madre iban en el carro camino al doctor. Continue reading
—¡Voy a extrañar mucho a abuelita! ¡Cómo me duele pensar que no la visitaré otra vez! –Pepe estaba llorando en su cuarto pues su abuela Rut acababa de morir.
—¡El entrenador Meloni es mi héroe! –exclamó Pepe. Él y algunos de sus amigos de la escuela estaban hablando muy entusiasmados en el recreo sobre el señor Meloni, el entrenador de baloncesto. Continue reading
—Ja, ja, fue muy fácil ayudarle a Miguel a hacer trampa en el examen… y ¡hasta me pagó por eso! ¿Qué hay de malo en hacer trampa? Ambos estuvimos de acuerdo y no le hicimos daño a nadie –se decía Pepe a asimismo mientras hacía fila en la cafetería de la escuela.
—¡Ya no aguanto más! –se quejó Pepe dentro de sí mismo–. ¿Cuándo tendrá papá trabajo de nuevo? ¿Cuándo podré tener los tenis rojos que quiero? ¿Cuándo se me irá a quitar esta tos que tengo desde hace días? ¿Cuándo irá a germinar el frijol que puse en el frasco de vidrio en la escuela? ¡Ay! Yo quiero que todo esto suceda… ¡ahora!
¡Buuum! ¡Cataplún!
Un sonido terrible llamó la atención de Pepe cuando estaba tomando una merienda en la cocina de su casa.
Luego oyó el alarido de una mujer: —¡Alguien, por favor… ayude aquí! –Y también el grito de un hombre: —¡Llamen a una ambulancia!