« … et Dieu, pardonne-moi pour tous mes péchés, amen », Pepe a fini sa phrase avant de s’endormir.
Ses parents lui ont dit bonsoir et l’ont embrassé, ont éteint la lumière et ont quitté la pièce.
« … et Dieu, pardonne-moi pour tous mes péchés, amen », Pepe a fini sa phrase avant de s’endormir.
Ses parents lui ont dit bonsoir et l’ont embrassé, ont éteint la lumière et ont quitté la pièce.
Música, letra y voz: Mariela Aguilar
Music, lyrics and voice: Mariela Aguilar
Voix et guitare: Joel Woodruff Musique et paroles: Evan Pollack Traductrice: Beatriz Cruz
Clin, clin, clin… las monedas tintineaban en la alcancía de Pepe mientras caminaba, por su barrio, llevándola cuidadosamente en sus manos.
—¿Dónde podré enterrar este dinero? No quiero compartirlo con nadie –pensó Pepe–. Una vez que vacíe estas monedas en el hueco que voy a hacer y lo cubra, como el tesoro de un pirata, tendré más espacio en mi alcancía para acumular aún más dinero, ¡y todo para mí… ja-ja!
Clang, clang, clang…the coins in Pepe’s piggy bank jingled as he walked carrying it around his neighborhood.
“Where can I bury all this money? I really don’t want to share it with other people,” Pepe thought to himself. “Once I empty these coins into a hole and cover it—ha-ha, like pirate’s treasure—I’ll have more space in my piggy bank to accumulate even more money, all for me…ha-ha!”
Musique : Evan Pollack Voix et paroles : Mariela Aguilar Traductrice : Beatriz Cruz
—¡Qué bonitas son las ovejas! –dijo Pepe en voz alta mientras miraba el rebaño en el campo. Pepe y sus padres se dirigían de visita a la granja de unos parientes. Apenas llegaron, Pepe se bajó del automóvil y corrió para poder ver de cerca todos los animales. Continue reading
“These sheep are so cute!” Pepe said out loud while looking at the flock in the nearby field. Pepe and his parents were visiting relatives who live in a farm, and as soon as they arrived, he had jumped out and immediately run to see all the animals. Continue reading
—¡Ahhh! Ahhhhh! –gritó Pepe mientras corría escapando de las hienas hambrientas–. ¡Socorro! ¡Auxilio! –las piernas le dolían de tanto correr por el terreno difícil de la sabana. El calor lo oprimía y lo aplastaba en la derrota. De repente cayó al suelo, y estaba tan agotado que no se pudo levantar.