—¡Ya no aguanto más! –se quejó Pepe dentro de sí mismo–. ¿Cuándo tendrá papá trabajo de nuevo? ¿Cuándo podré tener los tenis rojos que quiero? ¿Cuándo se me irá a quitar esta tos que tengo desde hace días? ¿Cuándo irá a germinar el frijol que puse en el frasco de vidrio en la escuela? ¡Ay! Yo quiero que todo esto suceda… ¡ahora!